Si es maravilloso el mundo de los sueños y el mundo real, estas última semana he descubierto una nueva dimensión, me muevo entre ambos con plena conciencia. Prácticamente desnudo, sobre sábanas blancas, el aire de la mañana entra por la ventana, frio, y la luz lo inunda todo, me despierto o no, una increíble sensación de bienestar inunda mi cuerpo y es un bálsamo para mi alma.
En ese momento no hay dolor, no existen los problemas, solo el placer. Campos de hierva fresca, grandes fuentes brotando agua limpia, un monton de paja en un campo perdido, la sombra de un gran sauce a la orilla de un gran lago, despertar piel con piel con otro hombre o mujer. Todos los sentidos se ralentizan, se agudizan, se pierden y se recuperan.
Frio y calor, ni lo uno ni lu otro, el nirvana, el cielo?
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